¿Tú cuchillo está afilado? Compruébalo con la prueba del tomate

Cuchillo Tomate
Cuando pensamos en un cuchillo muy afilado, pensamos en esas navajas del oeste americano, que tenían el filo tan afilado que les servían a los más rudos vaqueros para afeitarse. Pero cómo no tengo barba, y esta es una práctica un pelín peligrosa para comprobar si nuestros cuchillos necesitan pasar por la chaira o la piedra de afilar, prefiero usar otra técnica.

Concretamente para saber si mis cuchillos están afilados, prefiero hacer la prueba del tomate. Está es una sencilla técnica que consiste en apoyar el filo del cuchillo sobre un tomate sin pelar (a poder ser maduro). Si el cuchillo tiene un filo poco afilado, el tomate se resquebraja y se chafa la pulpa hacia el interior. Por el contrario, si el cuchillo está perfectamente amolado, el filo se introducirá en la fibra del tomate, deslizándose hacia el interior. El resultante será una rodaja de tomate perfectamente cortada.
Como me encantan los tomates, siempre aprovecho esta prueba para hacerme un sabroso carpaccio de tomate, sólo apto para los cuchillos mejor afilados. La única pega es que hay que dejarles la piel.
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Foto | gcobelo

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